Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

lunes, 28 de marzo de 2005

Prólogo

Cenizas de hielo
lápices de cristal
alas de porcelana
sábanas de cartón
besos de marmol gris
El capitán Hadock deja sus rayos y sus centellas y se dedica a susurrar mientras campanilla, clavada en su tímpano, le pone los pies en la tierra.
Vuela ahora si puedes
Tu ancla está bajo el mar
Comencemos este viaje que no puede acabar sino hundido.
do,
do,
do.