Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

jueves, 5 de mayo de 2005

No hay pan para hoy"

"No hay pan para hoy" colgaba de un papel escrito a mano donde no hubiera extrañado una falta de ortografía. El papel hacía esfuerzo por agarrase a los barrotes horizontales de la puerta que cerraba la panadería, pero finalmente cedió y cayó al suelo como una pluma. Parecía haberse relajado de tanta tensión.
La pequeña Paula, con unas monedas que su mano enseñaba como si estuviera pidiendo, siguió el movimiento de la hoja hasta el suelo con la misma lentitud que esta caía.Descubrimos al levantar la cabeza a Paula desolada. Ese estúpido papel y esa reja cerrada, significaban para ella un fracaso estrepitoso.
Por primera vez, se había depositado en ella la confianza de ir a por pan ¡y tendría que llegar a su casa sin un triste bollo!.
Miró para cruzar y como si en su gacha cabeza estuviera todo el peso del mundo, caminó apesadunbrada. Pensaba que no podría volver a su casa con las manos vacías. Tal vez podría encontrar algún estanco donde comprar... el periódico. No, sin duda no tenía nada que ver una cosa con la otra no había manera de disimular el hecho de que no había pan o seguramente sí que la había, solo que a Paula no se le ocurrió en aquel momento. Cada paso, cada centímetro que se acercaba a su casa le resultaba más y más doloroso.

Llegó a su casa con las monedas en la mano y los ojos borrosos, se los había limpiado antes de tocar:
-"No hay pan para hoy", estaba cerrada.- Dijo evitando esa voz temblorosa que delataría su llanto.
- No te preocupes, pondremos el de ayer al horno y ya mañana iremos a comprar.-

Paula, no sabía que pensar. En parte se alegraba porque igual su fracaso no era tal... sin embargo aquel "iremos"... suponía que ya no iría ella sola... pero tampoco dejaría de ir...
Paula no sabía que pensar pero se había calmado un poco. Aunque ella lo pensara, sabemos de buena fe, que pasara lo que pasara, no le iba la vida en ello.

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