Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

jueves, 8 de septiembre de 2005

Fundas de almohada (3)

Al igual que siempre, tuve todo el cuidado posible al lavar las tres fundas.
Puse tres porque depende del día uso entre dos y tres almohadas.
El programa de prendas delicadas con agua fría y suavizante el justo para que el perfume huela sutilmente sin hacerse insoportable.
Las saqué y ,al igual que siempre, me aseguré de que los dos o tres sueños que se enganchan al tambor fueran devueltos al interior de cada una y las puse a secar.
No habrían pasado 15 minutos cuando descubrí volando y escapando de la mi terraza maletas , pasaportes, trenes, besos y caricias, ballenas, lunas llenas y tantas otras oníricas escenas como de polaroid. El implacable sol de Agosto robaba mis sueños en forma de vapor. Mis fundas quedaban de nuevo vacías y secas para ser llenadas. A ello ayudó bastante el sutil perfume y el suave tacto que, al igual que casi siempre, les quedaba.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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Glube dijo...

...y fué así como, colada tras colada, el barrio se fué transformando. La dependienta de la panadería, la cajera del supermercado, el cerrajero, el mecánico del taller de motos, la rubia de la tienda de complementos, el farmacéutico...todos, poco a poco empezaron a sonreir cada mañana, como si se les hubiera pegado en la cara algún sueño perdido del hombre de las mil almohadas!!!!

Uffff!! Sigo trabajando...jajajaja pero...es que yo me quejo mucho (defectillos que tiene una!!). La verdad es que puedo considerarme afortunada, creo que incluso mi profesión me permite evadirme (ahora tengo un nuevo jefe, que es increible y disfruto muchísimo así que si detrás de las montañas me oyes quejarme: tranquilo, solo es por vicio!!!
Saludos de nuevo.