Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

miércoles, 5 de octubre de 2005

Se aferraba a la ilusión de la fe

Conociendo la verdad se aferraba a la ilusión de la fe. ¿Quien tenía derecho a contarle que el mundo en el que el creía era menos cierto que en el que él vivía?

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