Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

lunes, 28 de noviembre de 2005

Estamos de Alerta

Nuestro paraíso anda en alerta de lluvias y temporal, nada extraño en esta época del año salvo para algunos despistados que no se acuerdan que simplemente suele pasar.
Aquí como eso es raro, las alertas se convierten en fiestas, en temas de conversación, en evacuaciones de colegios y universidades y escepticismo de muchos.
Hace sol y un poco de viento, yo no sé lo que será pero dicen que viene una tormenta tropical. Lo dicen las noticias, los satélites y los taxistas.
Yo me limito a observar y escribir.

Corazón de payaso


Porque tengo corazón de payaso creo en lo imposible

un silencio...

También un silencio vale mas que mil palabras.

Encontré la servilleta...

Como un cachalote nos persigue la sombra del avión sobre el océano y estáticas las nubes parecen grandes ciudades mientras que las grandes ciudades se difuminan como vaho.
Las hélices de nuestro avión irrumpen entre esas nubes creando nuevas formas cortantes y sonantes como resumen de la existencia human en este universo.
No somos nada, somos parte de este planeta que nos creemos nuestro. Igual de parte que lo son las hormigas.

El gato y el ratón.

El gato y el ratón / Like cat and mouse

fuegos7

Alta Tensión

Fuegos6


Burbujas de estrella

Fuegos5


Dalia

Fuegos4

Funky All Stars

domingo, 27 de noviembre de 2005

Fuegos3


Palmeras de oro

Fuegos2

la esfera que fuma

Fuegos1

En el negro de la noche...

miércoles, 23 de noviembre de 2005

Hacía tiempo...

Hacía tiempo que no me paraba a observar la naturaleza, o que la naturaleza no se paraba a saludarme a mí.
Aquella tarde al doblar la esquina fui recibido con una lluvia de hojas de otoño que, entre cuidados rayos de luz, saludaban al pasar.
No pude sino devolver el saludo con una sonrisa de complicidad.

Viaje a ninguna parte

Cada jueves viajo de una isla a otra y este, curiosamente, me sentía curioso y especialmente sensible.
Me senté en la ventanilla y, en vez de leer o escribir como suelo hacer en otras ocasiones, me dediqué a observar el otro lado. Mentira, escribí lo que observaba en una servilleta que se perdió.
Abajo, sobre el mar, la sombra del avión nos perseguía como un pequeño cachalote que juega tras su madre, era alucinate.
En el aire las nubes parecían sólidas construcciones de fantasía y cada una creaba formas a su antojo. Eran ciudades mágicas inhabitadas, nada de figuritas de algodón o caras imagiarias eran inmensas esculturas naturales fugaces.
Fue entonces cuando mirando más cerca ví como la hélice del avión rompía las formas y las convertía en pequeñas turbulencias para los pasajeros. Cada nube que la hélice cortaba se transformaba en un pequeño o menos pequeño movimiento en el avión, que impertérito seguía destrozando esa belleza natural.
Desde dentro uno mira lo grande que nos creemos y lo pequeños que somos.
Pensé en cómo todo es así, en como el hombre que es menos que una hormiga en este universo, se cree dueño y señor del planeta y de todo lo que hay en el. Podemos acabar con animales, con bosques, con recursos naturales, pero al final, nosotros también somos parte de esa naturaleza que asesinamos y recuerdo una frase que escuché hoy: "sólo las cucarachas sobrevivirían a una bomba atómica".

jueves, 10 de noviembre de 2005

Borges y yo (J.L. Borges)

"Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas.
Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico.
Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor.
Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica.
Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición.
Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar.
Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra.
Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página."
J.L. Borges