Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

jueves, 2 de marzo de 2006

Aquella mañana

Aquella mañana había sacos de ilusiones bajo un tendedero a la puerta del baile,
una escalera hacia el cielo a las puertas de una iglesia.
Parecía caminar a contracorriente.
Ví pasar los años y los años de un señor cuya boina inclinaba su cabeza hacia delante y cuya pelvis se sentaba al caminar.
Un perro paseaba a una señora, mi pasado seguía en alquiler y todo podía estallar tarde o temprano.
Aquella mañana, después de sentarme a apuntar esto para no olvidarlo seguí caminando contracorriente.
El verde esperanza cubría la pobreza, dos cebras pasaban su paso, el mismo por el que caminaba la compra de la semana.
Aquella mañana algunas puertas de negro se cerraban cuando me detuve a esperar mi viaje a ninguna parte.

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