Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

lunes, 10 de diciembre de 2007

Poemario 3:No te quiero... despedir

Fruto de mis amores y de mis desamores
Poderosa bailarina de mis sueños voladores
curandera de heridas que nunca quisiste hacer
ni a mí ni a todos quienes aún besan tu estela
No te quiero
No te quiero despedir y sin embargo te siento
cada vez más lejos cada vez más lejos más lejos más lejos
Hace ya tiempo que dejé de besar tu estela,
que te dejé de soñar y anhelar
Sin embargo, ya sabes, son años los que nos conocemos…
dejé de darte la lata para que fueras feliz y sorprendentemente lo eres
No siento que fuese un error, más bien todo un acierto
pues le prometo señorita que nada me agrada más que verla en ese estado.

Siento por otro lado la inevitable lejanía que tampoco lo es tanto
pues aún perdura eso que no debe morir aunque parece que desaparece.
No quiero verle de lejos ni deseo llegar a verla tan cerca como le ví, no por nada sino porque, repito, me alegra verla felíz J

Sólo espero, vuelvo a esperar, que la distancia sea la justa para no perder esa complicidad que siempre nos despistaba
El tiempo transcurre despacio mientras tu sudor riega otros cuerpos, la luna que te espía y te persigue me confiesa que andas ya lejos
El papel blanco en el que escribo
Se vuelve descolorido
El tiempo nos oxida y la luna poco a poco deja de perseguirte

Yo sin embargo oxidado me embarco rumbo a tu mar, María
Ese que riega otros cuerpos
Y mi melancolía

(Sin fecha... pero hace años ya...)

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