Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

domingo, 20 de enero de 2008

La señora Realidad

La señora Realidad llama a mi puerta y me pregunta que va a ser de mi vida.

-Señora – respondo- yo quiero ser actor, jugar muchas vidas; escritor, imaginar mucha vida; y trotamundos, vivir mucha vida de la de verdad-.

La señora Realidad esboza una semisonrisa irónica y me dice: - No, digo de verdad.

-De verdad, eso es lo que quiero.- Me mira asombrada, sorprendida de que no bromeo, pero en seguida reacciona y, como si se hubiera topado con tipos como yo miles y miles de veces a lo largo de la historia, insiste en joderme el plan: - ¿Y la familia? ¿Y el amor? ¿Y el dinero?.

Ahora soy yo quien reviso mi respuesta… vida, vida, vida. Intensidad… ¿y la familia? ¿y el amor? ¿y el dinero? Yo mismo me lo he preguntado mil veces y he esquivado responderme, sabiendo que fuera la que fuese la respuesta, que cierto es que nunca supe, me iba a doler. -¿Ah, pero no viene todo junto?- Le pregunto esta vez yo a la Señora realidad que suelta una cruda carcajada…- Ay… que poco hemos aprendido… realmente…, realmente- dice de manera redundante- ¿tú te crees eso?.

Una pregunta que responde con otra que casi no necesita respuesta. Mi cabeza, que al principio estaba bien alta y mi mirada que era firme como un roble, ha ido cayendo, a lo largo de la conversación, como toda piel y cuerpo que con los años pierde su firmeza, solo que bastante más rápido.

-No necesito el dinero, con hacer lo que me gusta tengo,- respondo impetuoso ante su falta de sensibilidad

-¿Ah sí?¿y plantarás tus propios alimentos?¿y donde piensas vivir, en una comuna hippie? ¿y como vas a llegar hasta ella nadando?¿o te vas a ganar los billetes en un sorteo?, por cierto te aviso que hasta para los sorteos hace falta tener algo... - La Realidad se empieza a divertir de una manera bastante ácida y yo empiezo a dejar de llamarla señora.

-Al menos seré bastante más feliz que el resto de las personas...

-Tú crees, sólo por ahí buscando no sé que cosa intensa de la vida ¿Qué crees tú que es la vida? Vuelve a preguntar la cabrona realidad.

- Es un viaje. Un viaje largo, lleno de peripecias que se hace bastante más agradable en compañía de alguien que esté a tu lado, que te apoye y que en cierta manera te admire.- Esta vez, creo haberle dejado callada con mi ingeniosa respuesta. Era mi “As en la manga”, mi respuesta preparada.

-Muy bien, o sea, familia y amor, que serán mantenidos por… ¿por? - Intento responder pero continúa- ¿como piensas tener eso si constantemente estarás viviendo otras vidas viajando otros viajes…?

- La cabrona y estúpida realidad sigue hablando con su tono aburrido y su sonrisa cínica de ganadora, pero consigo no seguir escuchando tapándome los oídos como un niño chico.

-¡Déjame en paz! No lo sé. ¡¿Entiendes?!, ¡no sé como coño voy a hacerlo pero lo haré! ¡¿me oyes?! ¡lo haré!

Retira mi mano, que durante la conversación se ha alterado un poco, de su solapa, poco desgastada, y sin perder la sonrisa, esta vez sincera y nada irónica me dice: Si tienes la suerte de seguir viviendo, dentro de otros veinte años nos volveremos a encontrar. Espero ,sinceramente, que no te equivoques, sería una agradable sorpresa después de tantos casos como el tuyo.

Sin un gesto más, ni un guiño, ni una sonrisa, sobria, como le caracteriza, la señora Realidad lentamente da la vuelta y se marcha.

Yo quedo solo con mi ¿fe?, aunque de alguna manera sé que “la cabrona”, no se marcha nunca.

15 de noviembre de 2003

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