Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

miércoles, 2 de enero de 2008

Poemario 20: Mundo bipolar (o polar)

En el mundo interior viven duendes, gnomos, trolls y demonios.

En el mundo interior se libra una eterna batalla entre el bien y el mal, de forma poco sutil.

En el mundo interior lo gris es muy gris, lo blanco muy blanco y lo negro muy negro, pero aún así nadie comprende, nadie sabe, cual es cual y dónde están sus fronteras.

El mundo interior tiene comandos y altos cargos a las órdenes del corazón y de la cabeza. Pero tanto el uno como la otra tienen a su vez mundos interiores que libran sus propias batallas eternas.

El mundo exterior, como ya habrán podido adivinar, no es nada diferente.

29 de enero de 2004 14:09

3 comentarios:

Anónimo dijo...

I realize

Finalmente we realize
Yo siempre permanecí
hoy me dejo entrever
Y he crecido,
observo desde lejos y espero
pero nunca llegó, porque no estaba.
Así, doy pasos y dudas
Dudas porque querer fue siempre mi peor enemigo...
Pero tarde porque he dejado de querer.
A todos los que he querido siempre
a aquellos que nunca estuvieron
a esos que querían estar sólo cuando le interesó
A todos los que nunca llaman
cuando es importante que llamen
A esos que dejé de querer para siempre
A ti, que te amé con todo
a ti, que te amé con una parte de mi corazón
a ti, por quién luché hasta el final
a ti, que te levanté del suelo en la carretera lagunera
a ti, que te limpié las lágrimas del desamor
a tí, que te escuché los más desolados pasajes de tu vida
a tí, que nunca dijiste nada aunque yo quisiera quererte
A todos y cada uno de ustedes
que ya no son
Me complace decirles
Que compañeros
ustedes saben que no pueden contar conmigo
ni hasta dos, ni hasta tres.
Kity.

Pd.- Gracias por no ser uno de ellos/as

Grock dijo...

No hasta dos ni hasta tres, simplemente no pueden contar contigo.
Que envidia les daría el saber que yo existo, porque yo si puedo, ¿verdad? Así lo pensé siempre y siempre lo he hecho igual que tú sabes que también puedes siempre, contar conmigo, no hasta dos ni hasta tres, sino contar conmigo.
Tal vez un día nos decepcionemos mutuamente o yo a tí, o tú a mí, descubriendo que no es así, pero mientras, qué confianza, que sensación de seguridad, de bienestar me aporta el saber que siempre podré, igual que tú conmigo, contar contigo. No hasta dos, ni hasta tres, sino, contar contigo.
Y es que...
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.

Anónimo dijo...

Decía que me parece bastante improbable que nos lleguemos a decepcionar, teniendo en cuenta las veces que nos hemos decepcionado ya y el alto grado que hemos alcanzado en decepción jeje. La veta, querido, la veta...