Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

martes, 1 de abril de 2008

Que hay de nuevo, viejo....

Hace mucho que no escribo, supongo que enmudecido por todo lo que me pasa, lo que se me pasa por la cabeza, llevado por esta hiperactividad sentimental y mental, por esta vida loca por la que me gusta dejarme arrastrar siempre que la marea vaya hacia mi orilla.
Nunca lo había pensado, pero de alguna manera es un poco como hacer surf... uno vive, nada, chapotea y se divierte un poco en lo que llega su ola y cuando llega nadas, durante unos pocos segundos, como si se te fuera la vida en ello, para dejarte arrastrar para ponerte en pie, jugar y surcar el mar con su fuerza y tu dirección. Eso hago y me mato porque no se escape esa ola que me arrastre hacia tierra firme a vivir de verdad. Mientras igual pasan otras olas, más pequeñas, más peligrosas, pero cuando llega la mía se que es esa la que no se me puede escapar, la que deseo que me arrastre aunque las rocas me destrocen en el intento aunque me caiga de la tabla de me se me caida el corazón en pedazos.
Hace tiempo que aprendí a usar pegamento de corazones y funciona, bastante bien. Queda casi como nuevo, pero ese casi marca la diferencia. Igualmente sabiendo que tengo el pegamento, lo cuido menos, le doy más sustos, más alegrías, más emociones extremas y lo exprimo sin compasión. Total, para que me dé el un susto un día, se los doy yo. Pero claro, quien lea esto pensará que lo maltrato y tampoco es tanto, para poder darle tanta caña, me lo cuido mucho, me preocupo de que me lo cuiden mucho, lo expongo, lo regalo y lo presto en mi vida y mi profesión, porque para que esté siempre a punto necesito de la energía que me dan los otros, los conocidos, los desconocidos, los cercanos y los no tanto... yo se los muestro al descubierto para que lo quieran y no me da miedo porque los cuchillos, los puñales, los alfileres, aunque más doloros resultan siempre menos que los abrazos, los besos, las caricias y la buena suerte que me regalan.
Me quedo con eso que no es poco y que necesito tanto... algunos diran que está mejor guardadito y sin enseñarlo para que no le pase nada, pero para mí eso sería lo más grave, que no le pasara nada.
Esta noche a las que me leen a las que leo y que me escriben (pongo las porque siempre son mas ellas que ellos) les presto ese poquito que me han regalado con sus palabras.
Gracias.

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