Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

martes, 7 de octubre de 2008

Los que nacimos para volar.

Los que nacimos para volar, tenemos que perfeccionar nuestro aterrizaje.
Un poco como el Gran Héroe Americano, cada vez que aterrizamos nos estrellamos, no sabemos posarnos suavemente como un pájaro en una rama.
Nos equivocamos una y otra vez al intentar enseñar a volar a otros, a los que no nacieron para volar... nos empeñamos en cargar un peso que nos entierra al caer.
Pero siempre, como el Fénix, recomponemos las alas, y aunque queden algo herídas tras cada caída las desplegamos y emprendemos vuelo, porque nosotros sí, nacimos para volar.
No entendemos vivir en la tierra sino para repararnos y emprender vuelo, curiosamente al revés que los que no nacieron para volar que se desenvuelven anclados a la tierra y vuelan tan sólo para repararse si tienen la suerte de encontar a alguien que les suba, como nosotros tenemos la mala suerte de encontrar a alguien que nos baje.
Por mucho que duelan los aterrizajes forzosos, los que nacimos para volar nos sentimos afortunados porque sabemos que tarde o temprano, se arreglarán las alas rotas y volveremos a elevarnos. Al fin y al cabo no sabemos vivir de otra forma.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los que nacimos para volar y nos estrellamos tenemos alas de repuesto. Un millón de alas y 53 laberintos. muak

cecita dijo...

los que nacimos para volar nos enorgullecemos de las caídas más fuertes porque vienen de los vuelos más altos, y mientras lloramos del dolor podemos mirar nuestros moretones con ternura e incluso sonreir.

yo no creo que esta caída que amenaza dejarte sin palabras pueda contigo...

saludos