Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Hoy escribo desde Barcelona, desde una cafetería de Cornellá a donde vengo a ver payasos.
Se me hace raro escribir aquí sabiendo que no publicaré esto hasta dentro de un tiempo pero a la vez, me apetece esconderme un poquito.
Aquí estamos levantando cabeza poco a poco, con tristeza en el fondo pero alegrándo el resto, lo que todavía se permite ser alegrado. Del corazón, lo que está muerto está muerto, con el tiempo espero que resucite, pero tampoco voy a pararme a intentar resucitar ahora lo que no tiene capacidad de recuperación.

martes, 25 de noviembre de 2008

Hoy me cierro.

Hoy me restrinjo, me voy, me cierro.
Me protejo de mis miedos, de las palabras, del quiero y no quiero.

Hoy se me quedó pegada al dedo la llave de hielo y no se derrite, quema.

Hoy decidí que no me apetece seguir mostrándome a cualquiera o a todos. Cierro las persianas.

Tampoco me leyeron en exceso nunca y este sitio siempre fue mío y para mí y así me quedo,
me guardo este cajón pero no por ello dejo de escribir porque no puedo.

Volveré cuando ya las palabras que escribo dejen de tener el sentido que ahora tienen,
cuando las palabras dejen de doler y pasen a ser testigo del pasado ya pasado por el agua de estas lágrimas que aún viven en mí.

Sí, vuelvo y me revuelvo, pero me torturo aún y particularmente, prefiero hacerlo en privado hasta que ya sea futuro.

Hasta entonces sigo escribiendo y no importa como nunca importó cuando se escribió esto o lo otro si no cuanto dice o cuanto llega o no.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Siempre nos quedará ese nunca.

Poemario 33

Cuando vayas a buscar a Peter Pan, será tarde, pues ya habrá olvidado o incluso peor, habrá decidido, no volver a volar.

Poemario 32

Desde que me robaron el corazón
robo almohadas