Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

martes, 25 de noviembre de 2008

Hoy me cierro.

Hoy me restrinjo, me voy, me cierro.
Me protejo de mis miedos, de las palabras, del quiero y no quiero.

Hoy se me quedó pegada al dedo la llave de hielo y no se derrite, quema.

Hoy decidí que no me apetece seguir mostrándome a cualquiera o a todos. Cierro las persianas.

Tampoco me leyeron en exceso nunca y este sitio siempre fue mío y para mí y así me quedo,
me guardo este cajón pero no por ello dejo de escribir porque no puedo.

Volveré cuando ya las palabras que escribo dejen de tener el sentido que ahora tienen,
cuando las palabras dejen de doler y pasen a ser testigo del pasado ya pasado por el agua de estas lágrimas que aún viven en mí.

Sí, vuelvo y me revuelvo, pero me torturo aún y particularmente, prefiero hacerlo en privado hasta que ya sea futuro.

Hasta entonces sigo escribiendo y no importa como nunca importó cuando se escribió esto o lo otro si no cuanto dice o cuanto llega o no.

1 comentario:

manu dijo...

escribir es atemporal...el resto pura imaginación.


el lector caera en la vaguedad de su pensamiento, lo escrito tendrá sus matices...esa será mi busqueda y la de los demás.

el dolor quema y mata...de ahí quedan las cicatrices...de ahí quedan nuestra marcas...y de ellas crecemos.