Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

martes, 17 de marzo de 2009

Poemario 36: Touché.

Porque nunca te podré olvidar
nunca te podré perdonar.
Fuiste las dos caras de la moneda, de la moneda trucada.
Lo mejor y lo peor de esa vida que ya no tengo.
Me recordaste que no siempre se consigue lo que se quiere,
que los soñadores no somos más que soñadores,
que somos tan o incluso más vulnerables que el resto de los mortales.
Touché.

P.D: No sé si es aún la daga o su reflejo en la herida pero ssshhh...
Escuece

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