Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

jueves, 16 de abril de 2009

Mi familia Saharaui


Tengo una nueva familia. En una semana, en menos, siento que en mis venas tengo sangre de otra sangre, de otras venas que fluye no tan lejos de donde yo nací.

Mi familia tiene nombre saharaui y habita en el desierto en unas condiciones paradógicamente infrahumanas. Digo paradógicamente porque a pesar de lo que pueda parecer, esta gente tiene una humanidad muy muy por encima de cualquier país que viva medianamente bien.
La nobleza de su pueblo se respira en ese ambiente que huele a adobe y también paradógicamente, a té moruno.
En medio de la nada, en la arena del desierto y con un corazón que no les cabe en el pecho han creado un oasis que no hace sino reafirmar que ese desierto que se llama Flor, no puede ser sino suyo.


La dura realidad

miércoles, 1 de abril de 2009

A pesar de tener la armadura algo cascada y abollada, sigo siendo un caballero.