Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

martes, 5 de mayo de 2009

Mi vecina

Ella es un ser creativo, superlativo.
Lo sabe y por ello, lo explora todo, lo devora todo.
Sabe que es infinito lo que le queda por aprender,
pero las ansias le pueden y le llevan y le conducen
por una carretera parte asfaltada, parte aún sin asfaltar,
que sólo lleva su nombre (en un cartel un tanto extraño que a ella le dió por diseñar. Yo me lo hago yo me lo como.)

En sus inquietos ojos, la ternura virtual se queda a un palmo, de nuestras narices,
la intranquilidad de sus huidas, a veces literales, es directamente proporcional a la tranquilidad y la risa de su alter ego en la más pequeña de las pantallas.

Pero entre lo que aprende, descubre y sueña nos brinda lo más preciado de lo que ya sabe. Esas joyas del siglo XXI que uno busca a altas horas de la madrugada ella, nos las regala.

Esos silencios.Esas pausas que maravillan.
Sin música, sin ruido entre las ondas.
Pausas que paran el tiempo por el frío de su entrediente,
entre palabra



y PALABRA.

2 comentarios:

K. dijo...

Ey, me encanta. volando se escribe mejor no?. Q suerte de vecina.

Carolina Villafruela . dijo...

Qué bien se te escucha! :)