Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

jueves, 21 de mayo de 2009

Poemario 37: Si usted me permite, me pongo el sombrero tan sólo para quitármelo.

A Mario Benedetti, gracias.
Tal vez algún día - pensaba -
podré escribir así de sencillo.
Sencillo sí, pero muy simple escribo.
El truco, me doy cuenta, no está en la sencillez, que sí la tiene,
ni en la sinceridad, que a veces más a veces menos, se nos permite.
Tampoco,aunque hay que admitir que mucha culpa tiene,
en esa mirada de lince y el corazón sin coraza.
Supongo que más bien tendrá que ver con las ciudades y lo que evocan,
¿o eran las mujeres las que evocaban las ciudades?.
Igual que la soledad, el amor y las mujeres, la vida influye
o más bien esa tendencia a sentirla de otra manera,
a empaparse en la gota, a subir las escaleras del parque, el cine o el metro,
como si cada escalón fuera único; uno de madera, otro de nubes, otro de fuego,
otro de metal con piedras de todo a cien, que parecen preciosas, incrustadas en el borde o de simple y gris cemento, pero subiendo cada uno como si después del siguiente llegara a las puertas del mismísimo cielo.
Esas que ahora, si exite, seguro se le han abierto, pasillo incluido, de par en par.
Señor, señora, damas y ¿porqué no?, ustedes que siguen siendo caballeros a pesar de los pesares, uno puede intentar acercarse, paso a paso o de golpe y de repente a un maestro, puede intentar imitar su cadencia, su ritmo, su verso.
Igual, aunque lo dudo, hasta su esencia, pero su secreto...
su secreto el mismo que el de Monet, Chaplin o Picasso,
el mismo de ese Miguel Ángel que quitaba la piedra sobrante
para sacar la escultura que ésta llevaba dentro,
su perverso e intangible secreto es el de la magia, su talento natural va más allá de nuestro infinito universo y su verso, aunque pareciese el más cotidiano del planeta,
al igual que el arte de otros pocos genios, es de otra raza, de otro edén
muy distinto al de La Tierra.
Si usted me permite, Señor Benedetti,
me pongo el sombrero tan sólo para quitármelo.

1 comentario:

K. dijo...

Quitome yo tb el mío