Se me derrite en la mano, cada vez que intento abrir alguna puerta

jueves, 28 de julio de 2011

Poemario 45: Era poeta

Era poeta de doce años, de lápiz y notitas verdes,
poeta de desamor infantil, de lágrimas de preadolescencia y de juventud,
Guardaba la entrada de los cines Oscar y de los Greco,
los palos de Do re mí medio deshechos.
Escribía por detrás de los bonos de las guaguas a dónde iba y con quien.
entonces la desdicha se multiplicaba por 1000.

De los quince a los veintiuno fui poeta,
de libretitas anilladas, cuadriculadas,
poeta de amores desafinados, desgarradores, multiplicados por 1000.
Coleccionaba piedritas, autógrafos y latas de avión,aunque ya no llaveros
Guardaba las entradas de los conciertos, escribía largas cartas en papel a ser posible liso y escuchaba a Pedro, Silvio y Fito Páez.

Mas tarde o más temprano me expresé en otras artes
más atractivas quizás, más llamativas tal vez, más egocéntricas.
Siempre multiplicando por 1000 los sentimientos, siempre desde el corazón.
Colecciono sonrisas, aplausos y abrazos y para mi amor postales,
Escribo ahora en blogs de bajo rango de forma inconstante y hago de la poesía una forma de vida que ya no tiene tanto que ver con las letras.
Aún así, a veces, con suerte y con la ayuda de un beso, de unas notas que se difuminan, de una palabra y una voz,vuelve esa musa, ese duendecillo inquieto,
que me hace ir a la barra, pedir un lápiz, irme a la mesa y trasformarme por un instante,
como si nunca me hubiera ido, como si siempre lo hubiera sido
en poeta de servilleta.

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